Concreto ParaGatos

Escrito por... Dos pedazos que solían ser un pedazo...

Saturación de Sal

Hay una GoteronA GIGANTE detrás de cada parpado, que se desgonza poco a poco a través de un lagrimeo constante, y debe ser inmensa realmente porque el lagrimeo no para; los parpados se cierran, vuelven y se abren e incluso se les aplica pomada de esa verde que todo lo cura, ¡Y no lo cura, no lo cura!; si fuese de agua dulce destaparía su cabeza y la extirparia desde de la fuente, no más recursos no renovables…¡Goteronas gigantes!… ¬¬

Si fuese menos incierta me acostaria
Y de nuevo me levantaria sin tratar de hacer una sola rima,
Ni que casaran las malditas palabras,
Si fuese menos funesta, acabaria de un golpe con la culpa
Y la dibujaria en un papel para quemarlo
Y lo veria consumirse,
….c….u…..l….p..a…. 
Y entre las llamas arrojaría también cada caratula, 
Desta horrenda cara que he tenido que ocultar,
Por mis muelas que nunca han de encajar
Y entrever siempre dejaran,
Un vacío hueco entre maxilar y maxilar. 


Perdóneme el que dibuje en las calles siempre su vacio y siga empleando su fugacidad, para compensar mi infortunio, la compasión si no me la perdone, esa me la debo y no para auto-infringirla, la cuenta de cobro por otro lado es bastante larga, pero para con usted ni una poca he tenido, quizas nunca tuve, quizás… quizás solo me saturo en sal, para reposar todos los pequeños cuerpecillos flotantes, suspendidos, en medio de mis ojos, en medio de mi juicio.

5 de Marzo Noche 1

…Blancos con negro, de cordones largos, de tacones altos, de tacones bajos, rojos y con la punta achatada, de caucho y con pepas, negros y de media zuela -¿Donde hay un par? ¡Un poco de zapatos regados en ese pedazo de cuarto!, -mirada atrás y…
-¡Espera, vamos espera! corro saliendo de la casa -hay una casa- él se aleja hacia la calle con paso firme, lleva su chaqueta negra, una de las varias… que son no más de un par; no he visto su cara o la vi de reojo mientras salia. ¡Que terrible par de zapatos he armado!; curiosamente era el primer problema ¡Un berraco par de zapatos! Ya estoy en la puerta, los rostros sin nombre bambolean los brazos y escupen risas de humo… 
-¡Espera! ¡Por favor espera!  …Un cigarro que se bambolea junto con un brazo de una boca y narices que se ríen, entre ellas y con otras, se enreda en mi cabello, lo enciende ¡Se enciende! ¡Y yo vengo corriendo, ya él va corriendo! y con nosotros… una maraña de pelo ardiente.

Y no bastó el humo, nos consumió, quise derramar mil lagrimas y luego ensordecer-las en vino, siempre he querido que el humo nos atrape, que la aurora nos consuma, a veces entre el llanto sucumbo y miro hacia atrás, me pregunto qué tanto de todo esto es cierto, qué tanto te quiero, si he muerto una y mil noches por el desencuentro de nuestras almas… en lo que parecía ser un rió dorado, de lagrimas fundidas, entre suspiros y ruegos de una vida que  nos reencontrara al final del asfixio, al final del delirio, de tu suicidio, combinado con el de un perro, con el de un gato, con el de un tuerto… que clamaron cada noche por lagartos carcomiéndose sus pieles. perdona, indirectamente profano del alma, que usualmente te utilizó… para desahogar la pena, mientras asesino perros gatos y tuertos con afilados de dientes.

Hay un momento en que la crónica fluye y todos son artífices de su propio sueño, pero siempre hay una taberna en la que el miedo se intercambia por gotas de Lorca, Silva y Carranza… perdonadme si sigo sobre-compensando, pero creo que no voy a parar, probablemente nos enloquezca, y quizás me pierda, que apuesta tan descabellada, deberia quedarme callada, decir que la poesia se ha quedado callada, que he olvidado el número de tu casa, que las rosas de tu jardín se han cortado con la sombra de mis pasos.

El humo atrapado entre sus paredes de vidrio empezó a asfixiarlo, ¡intento quebrarlas para terminar con el sofoco!, no obstante, jugó un poco con el desespero y se dejo consumir por el sabor del aire; el aire revolcado de un humo que no contento con plegarse sobre uñas,dedos, lenguas y bocas se colaba entre los parpados, enrojeciendo la mirada. Un martilleo constante casi mudo, parecía ir deshilvanando dientes de sus soportes mandibulares, ya corroídos por la espera. La impresión de que un sueño se apoderaba de la escena, era trabajo ya concluido por ese denso grisáceo esparcido en lugar tan reducido; ya las moscas caian, en medio del vuelo, por la extrema condición del respiraje.

… .

Sempiterno del recuerdo, que no duro para siempre como pretendía.
Que se fugo con la luna mientras yo dormía y se entrego a sus brazos que eran más cálidos que mi cuna.

Se esparció en el aire en que fugaz vivía y contempló el silencio de una madrugada fría. Fue lamento y causa de un amor que se quedo en las nubes.
Aunque bajó un día y se sentó en mi pecho solo a escuchar el latido de nuestro besos, que aún eran tan fuertes como el de la primera vez que suspiró en mi verso. 

Quiso quedarse pero le gano el cuerpo, que era tenue como la luz del día, suave como su sueño y en ese remolino que trajo un viejo dentro de sus cosas, volvió a colgarse para nunca más verlo.

En la noche dorada hay juicios eternos en los que aparecen centenares de fantasmas a fundir sus condenas, con los pequeños alegatos que invaden la almohada. Y en la vía irresoluble del afán de silencio a punta de gritos intentan salir todos por una misma puerta. Les es chica una fosa nasal, tampoco una órbita ocular resulta lo suficientemente grande  y ni siquiera una mandíbula desencajada permitiría abrir tanto la boca como para dejar salir al cuartel general de mentiras, sonrisas, alucinaciones y aplausos, que ese centenar de bocas narices y troncos, quisiera liberar a través de un pobre apestoso enredado en su cama, con las sabanas viejas que le ha donado su abuela y que a veces se la recuerdan, apuntando el dedo indice a su pescuezo, mientras achica un ojo y le tiembla la boca para decirle siempre: no te arriesgues a ser  muy fiero, que te cogen un día por la espalda y con su puñal de artimañas, te obligan a cederles tu alma o amenazan con despedazarla.

AUTOPSIA DESMEDIDA

Compete al ser caer de bruces contra el suelo, verse yerto desde lo alto, y usurpar de su antiguo cuerpo…toda la mugre que sobre si habíase postrado.

Limpio ya el cadáver, queda despojarlo de lo bello, de eso que tanto amaba y útil le hubiese sido. Vaciar las cuencas de sus ojos, abrir sus entrañas con las manos, traslucidas y frías, desgarrando poco a poco, los cueros que recubren carne y huesos…Y sintiendo el calor ya lejos, tomar miembro por miembro, y desprenderlo del escuálido torso. De cada uno luego, sacar cada hueso…

….Ver la carne flácida escurrirse sin su antiguo peso, …ver la sangre salpicada por tal autopsia desmedida. Practicada sin repudio, por su espíritu en algún tiempo, antes dueño.

con cerTezas de menTiras

Fue un momento en el que su mente no fue suya.

Sus pasos se achicaron a medida que se hacían más grandes, sus pensamientos se esfumaron, en el momento en que se agotaron sus preguntas.

Cada hebra de su cabello se transformó en un montón de paja. Su sonrisa fue carcajada desencajada del rostro y Una pila de retazos se cosió sobre los ojos.

Vio una sarta de mentiras empezar a consumirle los tobillos y después las piernas, y tan solo elevo la mirada a su nublado frente. Le fue a todo indiferente. Pasó todo por su frente y solo tuvo olfato, para percatarse de un tufillo maloliente, apenas molesto. Pero tan pronto cayó su cuerpo roido al suelo, se supo muerte, caos y sueño.

Escurrieron por su rostro tres lagrimas muy ácidas, con las que se sintió de nuevo viva; una por su vida, otra por su gato y una ultima, por el salto a la deriva que desdibujo por completo los cimientos de sus avenidas.

En la adversidad y en la locura del ritmo de los tiempos
fueron duendes pendencieros los que forjaron nuestros sesos
jugarretas de inmundicie, y soledad 
nos hicieron asumir una cordura sin par. 

Después de la caida de los cielos,
y el alza de la mar,
se elevaron nuestros cuerpos 
por encima del fango y las enredaderas.
Carcomidos hasta el cansancio por las luchas 
ya libradas y aquellas por llegar

Una muerte estrepitosa del cordero 
sacrificado al espiritu del vino
en aras del beneficio del suplicio 
que se dispuso solo en uno,
que libro entonces a todos 
de un calvario ya pactado, 
desde la muerte del silencio.

No servil ni aprovechado 
no sagrado, ya rayando en lo profano.

Febrero

Solo a veces cuando me acuerdo que no estoy cuerda

Cuando recuerdo que perdí la cuerda…

Cierro los ojos, desdibujo el suelo y borro el techo,

Quito el color de las paredes y aflojo el cuerpo…voy cayendo

Suéltese dama que el suelo está cerca 

Que no le asuste el color translucido que ha adquirido todo

No es más que un recuerdo o tal vez sea el color de un sueño

Sí, señora, sí, ese color opaco que a veces nubla su vista,

Recuerde el llanto, recuerde el grito y el desespero que le envió directo al suelo

Y le mantuvo inmersa en el desasosiego de la perdida, que le durmió de pronto 

Y le rogó por su muerte, le imploró que le diera la vida, sin contar con su vientre.

No calle señora, no calle, que sufre, que se pierde en su mente,

Que se consume entre imágenes grises que no le divierten, 

Que no le divertirán porque son solo sueños,

De repente convertidos en presente, ese que pronto le repta para siempre .